Leonor de Guzmán, favorita de Alfonso XI




Leonor de Guzmán fue la amante de Alfonso XI durante más de veinte años y madre del conde de Trastámara, futuro Enrique II de Castilla tras la guerra civil contra su hermano, el heredero legítimo, Pedro I. Esta noble dama sevillana, emparentada con la más alta nobleza andaluza contaba ya antes de conocer al rey, con un importante patrimonio rústico y urbano en los reinos de Sevilla y Córdoba. En 1327 conoció al rey y tras el fallecimiento de su esposo, Juan de Velasco, y haberse convertido en una rica viuda antes de cumplir los veinte, pasó a ser la manceba real, adquiriendo gran consideración y prestigio social, bajo la protección de su regio y joven amante.
En 1339 el rey Alfonso escribió un poema dedicado a su favorita a la manera que muchos señores feudales hacían siguiendo la costumbre de los trovadores.

En un tiempo cogí flores
del muy noble paraíso,
cuitado de mis amores
o del su fermoso riso;
ca siempre vivo en dolor
e ya lo non puedo sofrir;
más me valiera la muerte
quén este mundo vivir…



Durante su larga relación con el rey ejerció una gran influencia en la corte y la nobleza castellana, además de en las directrices internas y externas de la política del reino. La Gran Crónica de Alfonso XI manifiesta como "el rey fiaua mucho della; ca todas las cosas que se avien de faser en el Reyno, todas pasauan sabiéndolo ella, e non de otra manera, por la fianla que el rey poníe en ella."




 Ella correspondió siempre a la privanza del monarca con absoluta entrega y ejemplar fidelidad, acompañándole en sus campañas militares y en sus partidas de caza.

En 1328, Alfonso XI mandó construir unos baños para su amada Leonor, siguiendo el modelo del baño árabe, dentro de la antigua Alcazaba islámica de Córdoba, donde la concubina esperaba al rey a la vuelta de sus incursiones en territorios musulmanes.


Baños de doña Leonor, Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba

El amor de Alfonso XI por su "favorita" alejó al rey de su legítima esposa, doña María de Portugal, recluida junto a su hijo, el infante heredero don Pedro, en el monasterio sevillano de San Clemente, donde actualmente reposan sus restos mortales.  La reina quedó relegada a un segundo plano frente a la manceba del rey, a quien parece que el monarca llegó a prometer matrimonio, en caso de que la reina no le diera herederos, y que estaba respaldada por haber sido madre de los bastardos reales, y por la relevancia política del linaje de los Guzmán en los asuntos del reino castellano.

"y dizen quel Rey le prometió que si dentro de quatro años la Reyna Doña María, su muger no pariese, que la dejaría y se casaría con ella, y con esta esperança de ser Reyna, como podríamos dezir que lo fue mas que la otra, é con pensamiento que quedaría a su hijo e nieto é deçendientes de reyes de Castilla,... se determinó aunque con gran dificultad de estar a servicio del Rey; y como esta señora muy cuerda,... trabajó mucho por lo servir..."

El poder alcanzado por la concubina real que le permitió adquirir un vasto patrimonio que incorporaba varios señoríos y su influencia en las decisiones del rey, unido al reconocimiento social de sus hijos bastardos, que fueron recompensados con títulos y tierras, hizo que atrajera la animadversión de nobles que veían peligrar el ascenso del heredero legítimo al trono llegado el momento de la sucesión.




Doña Leonor de Guzmán llevaba una vida pública en la corte, actuando como una verdadera reina, confirmando privilegios regios a nobles y municipios, otorgando cartas de población y franquicias a villas y ciudades de realengo, ordenando sus patrimonios, recibiendo embajadores.

En vano dieron consejo al monarca, su suegro el rey de Portugal y su abuela materna doña Isabel, su cuñado Alfonso IV de Aragón e, incluso el rebelde don Juan Manuel y otros nobles, para que abandonase su relación con "aquella mala muger". El mismo papa Benedicto XII le escribe conminándole a reconsiderar su relación adúltera:

“Examina tu conciencia y mira si no te habla nada acerca de esa concubina a que hace tanto tiempo estás demoniadamente apegado en detrimento de tu salvación y de tu gloria.”

La muerte de Alfonso XI a causa de la peste durante el asedio a Gibraltar en 1350 marca el principio del fin para la "favorita" y su infinito poder. Tras morir el rey, doña Leonor se refugia en Medina Sidonia, señorío que le pertenece, mientras que sus hijos, parientes y amigos, acuden a sus respectivos señoríos y maestrazgos, "por recelo que ouieron del rey don Pedro".


María de Portugal, esposa de Alfonso XI

 Desde Sevilla, la reina doña María de Portugal y su hijo ya intentaban recuperar el papel político y social que habían perdido en vida de Alfonso XI. Por ello, la política del nuevo monarca de Castilla va a mostrar abierta hostilidad contra los partidarios de doña Leonor y de sus hijos y contra todos aquellos que habían apoyado la actuación de la amante y los bastardos de su padre. Los parientes y amigos de Andalucía y Castilla y León, que años antes habían apoyado su situación en la corte, e incluso se habían servido de su privanza con el monarca para lograr sus aspiraciones personales, la condenaban ahora y se apresuraban a ofrecer vasallaje al rey don Pedro I, "porque non querían tener vando de la dicha doña Leonor, nin de sus fijos"
En su aislamiento en Medina Sidonia, doña Leonor se quejaba a sus hijos de "que los que hasta allí la deseavan servir, ahora la desamparavan por temor que tenían todos del nuevo rey don Pedro et de la reyna doña María.”

Aconsejada por su hijo, el infante don Enrique, acude por fin a Sevilla en abril de 1350. Algunos nobles le prometen, en nombre del rey, protección y seguridad si rinde homenaje a Pedro I. Pero una vez en la ciudad, el monarca le confisca su patrimonio y la mantiene presa en el Alcázar de Sevilla.




 Desde allí, doña Leonor escribe en varias ocasiones al rey Pedro IV de Aragón quejándose de la pérdida de su patrimonio y comunicándole la peligrosa situación en la que se encontraba. Confía en la influencia y mediación en la corte castellana por parte del rey "Ceremonioso", aunque nada consigue: 

"Sennor: yo la desauenturada et ssin ventura que non deuiera nacer, Donna Leonor, beso vuestras manos et me acomiendo en la vuestra merced. Bien creo que, mal pecado, que sabedes ya allá déla pestilencia que acá acaesgió en la muerte del rey, mío sennor, que Dios perdone, assí que yo et míos fijos estamos en grand tribulación et en grand peligro.
Et yo enbío rrogar al Conde don Lope de Luna que tenga por bien de ffablar con vusco algunas cosas que cunplen a mí et a mis ffijos que uos non puedo enbiar decir por carta. Porque uos pido por merged, ssennor, que ssea la vuestra merged de creer al dicho Conde de todo lo que uos él dixiere de mi parte. Et en esto ffaredes agraescido contra mí et míos ffijos."

El rey aragonés parece que no le prestó ningún tipo de apoyo material ni institucional, sino más bien todo lo contrario, pues en mayo de 1350 responde a las cartas de doña Leonor láconicamente "porque uos rogamos et acosellamos que, lexada toda materia de ploro, uos querades consolar solo en Dios". El rey aragonés pudo tener dudas de la sinceridad de doña Leonor porque en 1345 don Juan Manuel le había comunicado “las verdaderas pretensiones” de la "favorita" y del propio Alfonso XI, que serían situar a sus hijos bastardos en las fronteras de los vecinos reinos de Aragón y Portugal, a los que pensarían atacar militarmente, una vez concluida la guerra de Granada con la conquista del Estrecho de Gibraltar.
Desde su reclusión en Sevilla, doña Leonor que todavía conserva prestigio y poder entre la nobleza andaluza, consigue, a espaldas del rey, el compromiso de matrimonio del infante don Enrique con Juana Manuel, hija de don Juan Manuel y de Blanca de la Cerda, con el propósito de legitimar la bastardía del conde de Trastámara. Incluso llega a propiciar una liga de nobles contrarios al monarca y a su política, que está encabezada por sus hijos y parientes. Este hecho hace que su prisión sea más rigurosa durante el invierno de 1350.


La última despedida, Antonio Amorós y Botella, Museo del Prado (Leonor se despide de su hijo Fadrique)

 Para resolverlos conflictos del reino, Pedro I convoca cortes en Valladolid en 1351. En la primavera el monarca y su madre abandonan Sevilla llevando presa a doña Leonor. En LLerena se encuentra con su hijo el infante don Fadrique, maestre de Santiago, quien también proclama su lealtad públicamente a su hermanastro Pedro I. Pero este acto no borra los antiguos y la reina doña María acusa a doña Leonor de los males del reino y de incitar a gran parte de la nobleza castellana y a sus hijos a la rebelión.
Trasladan a doña Leonor a la villa de Talavera, propiedad de la reina, donde su prisión se hace extrema y en el verano de 1351, doña María, con el consentimiento de su hijo, ordena a Alfonso Fernández de Olmedo, su hombre de confianza, el homicidio de la favorita. Este crimen es considerado un gravísimo error de la política interna de Pedro I, pues su muerte provocaría una grave crisis social y política:

"pesó mucho a todo el reino, considerando de que por tal muerte como esta podrían venir grandes guerras y escándalos en el reino, porque doña Leonor dexaba muchos fijos, e muchos deudos en el reino, todos muy grandes señores".

Leonor de Guzmán es un ejemplo de mujer capaz que a base de voluntad y fidelidad consigue alcanzar un infinito poder y consolidar un linaje en una sociedad feudal que apartaba a las mujeres de cualquier función social y política.

Sennora de gran noblesa,
Contra Dios muy omildosa,
Quita de mal e uilesa.
Apurada commo rrosa.
 Aquesta muy noble flor,
Ssienple nonblada sserá,
Ssu bondat e valor,
Por espejo fincará.
E Dios Padre Criador
Ssu estado enobleció,
E cobró un tal ssennor,
 El mejor rrey que nasció.
 Que della fue muy pagado,
Quisso Dios por ssu messura,
E la puso en estado
Por Dios e ssu ventura.
 Dióle Dios entendemiento,
E por la mejor heredar,
Luego en el fundamento,
Nobles fijos le fue dar. (Poema de Alfonso el onceno, 373-376)







Bibliografía:

institucional.us.es/revistas/historia/20/07%20garcia%20fernandez.pdf; DOÑA LEONOR DE GUZMÁN Y ANDALUCÍA: LA REPOBLACIÓN DEL PATRIMONIO SEÑORIAL; Manuel García Fernández
www.cervantesvirtual.com/.../dona-leonor-de-guzman-a-la-muerte-de-alfonso-xi; Dona Leonor de Guzmán a la muerte de Alfonso XI; Antonio Ballesteros-Beretta
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1669-57042006000100013; El "empoderamiento de las mujeres". Los casos de Leonor de Guzmán y Mariana de Austria. Marcela Correa Barboza y Nora Rodríguez
http://www.monografias.com/trabajos57/alfonsoxi-leonor-guzman/alfonsoxi-leonor-guzman.shtml; Una pareja contra su época. La relación de Alfonso XI el Justiciero y Leonor de Guzmán; enviado por Federico Javier Asiss González

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